Robbie Williams: El último gran «showman» en Lima
El cantante británico debutó en Lima en la primera de dos presentaciones y convirtió su esperado encuentro con el público peruano en una celebración de su vida, sus canciones y el entretenimiento.
Pasadas las 9:20 p. m. del pasado miércoles 23 de Setiembre, las luces del Arena Park 1 se apagaron y las iniciales «R» y «W» ocuparon las pantallas gigantes que decoraban el escenario. Unos segundos después, Robbie Williams apareció con una casaca de lentejuelas rojas y arrancó con Let Me Entertain You. La deuda que el británico tenía con el Perú acababa de comenzar a saldarse.

El artista británico —el icónico «chico malo» del Britpop y la voz detrás de los grandes éxitos que dominaron las radios a inicios de los 2000— pisó suelo limeño por primera vez como parte de su gira mundial. Y no se guardó nada: desde el primer minuto dejó claro que había llegado para entregar un espectáculo a la medida de un artista que convirtió su propia vida en parte de su repertorio.
Se hizo esperar unos minutos más de lo anunciado; veinte, para ser exactos. Pero la espera valió cada segundo. Con una entrada tan dramática y extravagante como solo él sabe firmar, Williams apareció desbordando irreverencia y energía. «Déjenme presentarme, mi nombre es Robbie maldito Williams», lanzó ante un público que llevaba años esperando verlo.

Una carta de amor al entretenimiento
El famoso cantante bajó un poco las revoluciones con Let Love Be Your Energy, como un preámbulo de que la velada también tendría espacio para la calma. «¿Por qué no vine antes? ¿Me conocen?», bromeó con la audiencia antes de lanzar una promesa directa: «Esta noche será mi carta de amor al entretenimiento».
Entre risas y complicidad, también dejó escapar una confesión: «Algunas veces me pregunto si aún lo tengo, si mis mejores días pasaron». La seriedad, sin embargo, no duró mucho. «No es por la gloria, no por la plata; es porque tengo cuatro hijos y tengo que salir de la casa», remató.

El ambiente volvió a encenderse con Rock DJ, uno de los temas más reconocibles de su carrera. Para interpretarlo, el británico se enfundó en un abultado abrigo rojo y lentes oscuros, mientras en las pantallas aparecían imágenes de Better Man, la película musical en la que su historia es representada a través de un simio.
«Es un verdadero showman», comentó un fan al finalizar Strong. Y tenía razón.

Descarga de energía
Ya entrado en calor y en absoluta confianza con el público, Robbie Williams aprovechó para aclarar entre risas la razón de su retraso: «Quiero que sepan que no salí tarde. Había mucha gente que no llegaba porque había tráfico y quería esperarlos».
La noche también abrió un espacio para hablar de Better Man, el largometraje que convirtió la vida del cantante en una historia musical. La película pasó más desapercibida en Estados Unidos, pero encontró en Perú una recepción especialmente favorable, algo que el propio Robbie no dejó pasar.
«¿Han visto mi película? ¿Debió ganar un Oscar?», preguntó al público.
Después cambió el tono y habló de lo que la cinta significó para él: «Solo era parte de mi vida. Mi vida empezó cuando conocí a mi esposa. Chicos, yo, el Robbie Williams de los 90, con cuatro hijos y con la misma mujer. Antes de tener familia estaba perdido; tenía éxito, pero estaba perdido. Luego vinieron ellos y salvaron a Robbie Williams, no a la estrella. Amo a mi esposa y a mis hijos«.
Tras esas palabras, dedicó Love My Life a su familia.

EL hombre detrás del showman
Antes de cerrar el set regular con My Way, Robbie volvió a bajar el ritmo.
«La canto para mi padre y para sus padres», dijo al presentar la canción, dedicada a su padre, Peter Conway, quien padece de Párkinson.
La pantalla proyectó entonces imágenes de su álbum personal. Fotografías familiares se mezclaron con registros de sus presentaciones, videoclips y momentos detrás de escena de una carrera que Williams lleva décadas convirtiendo en espectáculo.
Por unos minutos, el personaje quedó en segundo plano. El hombre detrás de la estrella ocupó el centro de la escena.

Dos himnos inmortales
Para el final de la noche, Robbie reapareció en el escenario con una camiseta negra con la blanquirroja en el pecho. El detalle no podía pasar desapercibido en su primer concierto en Lima.
Después de una noche con humor, nostalgia, confesiones y homenajes, el cierre llegó con dos de sus canciones más emblemáticas: Feel y Angels.
«Muchas gracias, Lima», dijo antes de despedirse entre ovaciones.
Y quizá esa fue la manera de saldar la deuda que había quedado pendiente durante tantos años: no con una sola canción ni con un discurso preparado, sino con una noche en la que Robbie Williams hizo exactamente aquello que había prometido al comenzar: ofrecer una carta de amor al entretenimiento y demostrar, una vez más, por qué sigue siendo el último gran showman.
